Política y gobierno

Último libro de Henry Kissinger que ilustra la la política exterior del gigante asiático desde los albores del confucianismo hasta el comienzo el siglo XXI. Una obra  inteligente de las características y el funcionamiento del realismo en las relaciones internacionales.

Kissinger, Henry, “On China”, The Penguin Press, 1º Ed., New York 2011, 586 páginas.

On China es el último libro publicado por quien fuera secretario de estado en los Estados Unidos durante las presidencias de Richard Nixon y Gerald Ford; actor privilegiado y sumamente influyente en la conformación de la política exterior de su país durante hechos tan importantes como la guerra de Vietnam –y los arreglos de paz–, el bombardeo de Camboya, la intervención en América Latina y, ampliamente cubierto en el volumen, el acercamiento con China. De tal manera, se puede advertir la importancia de este trabajo no sólo desde el análisis de un hombre tan brillante como polémico, sino también al tomarlo como un documento de primera mano sobre el proceso de conformación de un nuevo orden, las negociaciones más importantes de la guerra fría y el avance de la real politik en plena amenaza nuclear.

Pero On China es, ante todo, un libro de análisis y no unas memorias acotadas, y, por esa misma razón, puede leerse como una continuación, o quizás una profundización, del trabajo anterior en Diplomacy, el principal libro de Henry Kissinger dedicado a las relaciones internacionales.

Si bien la estructura de dieciocho capítulos y un epílogo presente en On China cubre la política exterior del gigante asiático desde los albores del confucianismo hasta el comienzo el siglo XXI, es indudable que el mayor peso de la obra se encuentra en las relaciones sino-americanas mantenidas durante la guerra fría, así como el retrato convincente del liderazgo en la República Popular; y, particularmente, en las figuras de Mao Tse Tung y Deng Xiaoping. En esta temática, son las descripciones de las diferentes reuniones mantenidas con el presidente Mao las que cobran una importancia especial. Kissinger puede llegar a asombrar con la elegancia de su argumentación, pero sin embargo esta podría quedar reducida fácilmente a un ejercicio académico sin mayores consecuencias de no ser por el hecho de que fueron él mismo, y luego el Presidente Nixon, actores de la negociaciones analizadas.

De esta manera, podemos decir que On China, más allá de sus capítulos en orden histórico-cronológico, se organiza según tres dimensiones. En primer lugar, se trata de una exposición inteligente de las características y el funcionamiento del realismo en las relaciones internacionales, específicamente durante la guerra fría y, aún más acotado, durante la détente. En segundo lugar, constituye una aproximación a la estrategia, en especial aquella orientada a la cooperación entre Estados Unidos y China. Finalmente, es una descripción precisa de los mecanismos de liderazgo en China.

Desarrollando el primer punto, la teoría del realismo aparece, en la visión de Kissinger, como el territorio natural y la especialidad de China. La presentación de los diálogos entre Mao, Zhou Enlai y el propio Kissinger marcan una diferencia tajante entre la pureza ideológica buscada –en plena Revolución Cultural– dentro de las fronteras chinas, y el pragmatismo del acercamiento con los Estados Unidos como estrategia alternativa a la esfera de influencia soviética. Inversamente, que el Estado chino hubiera sido profundamente comunista y autoritario, en ese momento histórico, no representaba un obstáculo, dentro del realismo, para la lograr la cooperación con Estados Unidos, aún cuando la ideología de este último estuviera nutrida por la búsqueda de la contención y destrucción de la amenaza socialista.

Retomando el segundo punto, Kissinger comienza On China utilizando la metáfora comparada de los dos juegos de estrategia por antonomasia de Oriente y Occidente; el Go y el Ajedrez, respectivamente. En base a esto, Kissinger rescata la necesidad de alcanzar un conocimiento activo del adversario a través de la información, llegando incluso a atribuir sus propios errores de juicio en la Guerra de Vietnam, así como los cometidos por su país en la anterior Guerra de Corea, al desconocimiento de la cultura china. En estos términos el Go, como un juego de estrategia orientado al envolvimiento de las fuerzas enemigas y la aproximación lenta e indirecta, sería representativo del modo de actuar milenario y confuciano de China. Mientras que el Ajedrez y su equilibrio de fuerzas y la búsqueda de la destrucción total del enemigo, constituiría un espejo de la aproximación occidental a la estrategia.

La importancia del liderazgo y de los líderes chinos, dentro del tercer punto, resultan centrales en el análisis de Kissinger. Mao, en particular, es visto con gran respeto por el ex secretario de Estado norteamericano; considerándolo un brillante estratega al mando de una nación sabia y milenaria.

Estas tres dimensiones están presentes en el desarrollo de On China. En el epílogo, a su vez, Kissinger contribuye también con una comparación histórica entre las relaciones sino-americanas desde el fin de la segunda guerra mundial hasta hoy, y las anglo-germanas de principios de siglo XX. Pero allí donde estos últimos terminaron en la tragedia de dos guerras mundiales, el autor ve el potencial de una profundización de la cooperación comenzada durante la guerra fría. Así, el hombre que fuera sometido al juicio simbólico de Christopher Hitchens, impulsor del bombardeo de Camboya pero, a la vez, instrumental en los arreglos de paz que pondrían fin a la guerra de Vietnam, expone en esta obra su experiencia y análisis del gran capítulo que le tocó vivir en la historia de China y Occidente.

El autor es diplomado en Relaciones Internacionales (UAI) y estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política (UAI).

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