¿Viejas nuevas en la relación Argentina-China?


Política y gobierno

El Primer Ministro Wen Jiabao visitó Buenos Aires y ratificó las características del vínculo económico entre Argentina y China. ¿Grandes noticias o más de lo mismo?

La visita del Primer Ministro chino Wen Jiabao no es algo habitual. Se trata del representante de la segunda economía del mundo, con una población superior a los 1.300 millones. China es el mayor tenedor de reservas internacionales y el mayor exportador entre muchos otros rankings que lidera o escolta. Sin embargo, cabe preguntarse hasta qué punto esta nueva visita trae novedades o confirma el perfil de nuestra relación económica con el país asiático.

Uno de los temas tratados en esta reunión, y sellados a través de un convenio bilateral, es la cooperación en energía nuclear. Otro, es el Programa de Cooperación Agrícola Global, que incluye investigación científica en áreas vinculadas a la producción primaria. Ambos aspectos son genuinamente novedosos en la relación entre Argentina y China. Pero difícilmente pueda decirse lo mismo para el resto de los asuntos tratados durante la visita de Wen Jiabao.

En primer lugar, no es novedad que a Argentina le interese aumentar sus exportaciones a China. Claramente no son bienes de capital ni de alta tecnología lo que nuestro país puede ofrecer, sino productos primarios y manufacturas de origen agropecuario en el mejor de los casos. En esta ocasión, se firmaron acuerdos de cooperación en carne, vinos y maíz. En este último tema, recientemente, Argentina obtuvo el permiso para exportar.

En segundo lugar, tampoco es nuevo que China exporte a Argentina bienes de capital con mayor o menor contenido tecnológico. Las inversiones en el ferrocarril Belgrano Cargas por $11.500 millones incluyen 1.400 kilómetros de vías, 50 locomotoras y 2.550 vagones.

En tercer lugar, tampoco es novedad que China financie a baja tasa y con período de gracia el 85% del Belgrano Cargas. El objetivo del país asiático no es obtener ganancias de sus inversiones sino vender bienes de capital y, sobre todo, asegurarse la provisión de alimentos y materias primas para una población equivalente a 32 veces la argentina y que ha mejorado sus ingresos en los últimos años.

En cuarto lugar, tampoco es novedad que China, como nueva potencia, apoye el reclamo dela Argentinafrente a una vieja potencia aliada a la actual potencia. En contrapartida al apoyo chino en el tema Malvinas, Argentina convalida el reclamo chino sobre la isla de Taiwán.

Finalmente, tampoco es novedad que a China le interese firmar un acuerdo de libre comercio con el MERCOSUR para incrementar las ventas de su producción mucho más competitiva que la argentina o brasileña. Mucho menos que los gobiernos argentino y brasileño rechacen (diplomáticamente) ese acuerdo, porque tienen muy en claro que la natural complementariedad que existe entre el MERCOSUR y China beneficia a China pero primariza los sistemas productivos de las economías latinoamericanas.

Por todo esto, la visita del Primer Ministro chino Wen Jiabao no debería ser tomada como una gran noticia, sino simplemente como la expresión diplomática de los nuevos rumbos que han tomado las economías del MERCOSUR en general y de la Argentina en particular. Sin embargo, no es menor que se busque sacar el mayor rédito posible a una relación económica asimétrica pero indispensable para el crecimiento argentino.

El hecho de que Argentina consiga ampliar las exportaciones a China y que este último financie la infraestructura que permite la llegada al puerto de dichas exportaciones es también más de lo mismo. Es bueno que sea “más” pero no es tan bueno que sea “lo mismo”.

Más información:

  • Texto del discurso de Cristina Kirchner con Wen Jiabao en videoconferencia con sus pares de Brasil y Uruguay

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