La dinámica estructural: Apuntes para una exitosa inserción internacional I


Competitividad y Desarrollo Local

El objetivo de esta columna y de las 4 siguientes será tratar de configurar un esquema teórico para mejorar la inserción internacional de nuestro país y como hacer de ella un vehículo de desarrollo económico y social.

Para comenzar vamos a suponer que la inserción internacional de la Argentina es sub-optima, es decir que a pesar de los progresos que se han demostrado en los últimos años, en cuanto a volúmenes y productos exportados, todavía se puede mejorar.

Vamos a tomar como marco de referencia que una exitosa inserción internacional esta articulada conceptualmente con la idea de diversificar la producción y las exportaciones, agregando valor por concepto de innovación y ampliando y fortaleciendo el tejido productivo.

A partir de esta afirmación inferimos que la inserción internacional es más bien una cuestión de agenda interna en un contexto internacional dado y no una adecuación de variables exógenas (precio) al sector externo de nuestra economía.

Una vez aclarado esto, podemos dar comienzo a lo que nos convoca.

En primera instancia abordaremos la problemática de la inserción comercial externa, identificando aquellas cuestiones en donde existe un costo de oportunidad elevado para lograr el éxito exportador.

Tradicionalmente los países en desarrollo y especialmente en Latinoamérica, se han caracterizado por presentar estructuras productivas heterogéneas, combinando sectores de alta y baja productividad, condicionando su inserción internacional a la exportación de bienes de producción primaria.

Si bien en la actualidad la oferta exportable de los países de la región y en particular de la Argentina presenta mayor diversificación que en décadas anteriores, la especialización en la producción de materias primas y bienes de bajo contenido tecnológico, ha dado un perfil de inserción internacional basado en ventajas comparativas estáticas; es decir de acuerdo a lo que nuestra dotación de factores indica, que en este caso son actividades extractivas con escasos efectos en el desarrollo y la distribución del ingreso.

Los vaivenes de política económica y las condiciones impuestas por el contexto internacional, durante gran parte del siglo pasado, han propiciado una industrialización incompleta en la mayoría de los países de la región, es decir, cuando se avanzaba sobre el fortalecimiento de las capacidades industriales endógenas y la sustitución de importaciones, los regímenes de reforma estructural y de apertura económica, impulsados en general desde el exterior, refundaban el modelo de inserción internacional desechando los avances realizados en conocimiento y estructura productiva.

En este sentido, Fernando Porta, uno de los especialistas más destacados en la materia, sostiene que la reestructuración productiva  llevada  a cabo en la década del noventa fue orientada por el sesgo implícito en contra de la producción de bienes internacionalmente transables y de la utilización de la mano de obra, impulsando aquellas actividades más intensivas en capital; que si bien incrementaron el nivel de exportaciones, no modificaron el patrón de especialización tradicional.

Si echamos un vistazo a la composición de las exportaciones nacionales, según datos del IIE, en los dos últimos años veremos que hay una gran concentración en las materias primas y manufacturas de origen agropecuario, las primeras incrementaron su participación del 22% al 24% y las segundas se mantienen alrededor  del 33% del total.  Por otra parte un dato a tener en cuenta es que el 32% de las exportaciones nacionales se concentran en tan solo 5 productos y el 50% en solo 15 (Ieral 2012).

Sin dudas que el factor precios influye positivamente en el incremento de las exportaciones de comodities y en las motivaciones a la hora de exportar  sin agregar valor o con escaso contenido tecnológico. Sin embargo, la concentración de las exportaciones en tan solo un número reducido de productos tiene efectos negativos en el desarrollo productivo y exportador, debido principalmente a la vulnerabilidad de los ingresos por concepto de exportación ante shocks negativos de demanda y más aun, si estas ventas están centralizadas en productos primarios donde los precios estarán determinados de acuerdo al movimiento de la oferta y demanda mundial; por lo que el riesgo de dependencia a factores exógenos es muy elevado.

Otra variable a tener en cuenta es el costo de oportunidad que implica la especialización en actividades extractivas,  es decir, de aquellas externalidades positivas en materia de innovación, aprendizaje institucional y empleo, que las actividades económicas dinámicas pueden derramar en la sociedad.

¿Cómo mejorar esta situación? Se debe trabajar en relación a un esquema programático en el que participen mancomunadamente el sector empresarial, el Estado en todos sus niveles y la industria del conocimiento, para fortalecer la estructura productiva, favorecer la inversión y generar un círculo virtuoso de innovación, aprendizaje tecnológico y desarrollo institucional. No es tarea fácil ni sencilla, pero sin dudas es condición necesaria para establecer canales exitosos de exportacion.

Las próximas entregas estarán dedicadas a profundizar aquellos aspectos que son elementales para mejorar el desempeño de las exportaciones nacionales, comenzado por la innovación y complementariedades institucionales. Luego – en la tercera entrega de este ciclo- abordaremos la diversificación de exportaciones tanto a nivel producto como mercados de destino. La cuarta será referida a la competitividad sistémica y finalmente, en una última entrega, cerraremos con las consideraciones finales, en orden de ofrecer un panorama general sobre las condiciones estructurales de una exitosa inserción económica internacional.

 

Nota: Una versión preliminar de esta serie se publicó durante en 2012 en la Revista Container

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