Merkel gana las elecciones, pero pierde poder


Política y gobierno

Los ojos de Europa observan expectantes. Los del mundo también. Angela Merkel comienza a encarar su cuarto mandato consecutivo en Alemania, igualando a Helmut Kohl. Pero no será un gobierno más, ya que todos los condimentos que rodean la coyuntura compleja de Alemania y toda Europa, nos muestran un tablero de juego que será difícil de desenmarañar.  Ese será el gran desafío que tendrá  puertas adentro para conducir a la nación líder de la Unión Europea, luego de que un fragmentado Bundestag la haya reelegido como Canciller.

El bloque conservador CDU/CSU (Unión Demócrata Cristiana/Unión Social Cristiana) con un 33%, el SPD (Partido Socialdemócrata) con un 20,5%, el 12,6% de la extrema derecha AfD (Alternativa para Alemania), el FDP (Partido Liberal) 10,7%, Die Linke (la izquierda) con el 9,2% y Die Grüne (los Verdes) con el 8,9% serán los seis partidos con representación en el Parlamento.

Varios hitos se dieron este domingo pasado, hitos que desafían la historia alemana de los últimos setenta años. Esta ha sido la peor elección de los demócratas cristianos y de los socialistas desde 1949.

También significa el regreso de la extrema derecha al Bundestag, convirtiéndose en la tercera fuerza de estos comicios, hecho inédito desde el fin de la segunda guerra mundial. Y no es dato menor que esta Alternativa para Alemania quedó como segunda fuerza en votos dentro de lo que fue hasta 1990 Alemania oriental con un 22%, dato que, luego de casi treinta años desde la reunificación de las dos Alemanias, plantea la necesidad de diseñar procesos de integración, no sólo para la inmigración sino también con los “Ossis”.

Por ello, la complejidad estará en el desafío de Merkel para conformar una nueva gran coalición, atenta a que Martin Schulz anunció que romperá la alianza actual de gobierno con Merkel y se posicionará como primera oposición, luego de que su partido SPD obtuviera el peor resultado de toda su historia.

Las especulaciones están a la orden del día, y entre los socialistas deben debatir si conviene dejar el poder para ser oposición y continuando Schulz al frente del SPD o si forman parte de la gran coalición pese a haber perdido una gran cantidad de adeptos a costa de que Schulz dé un paso al costado.

La extrema derecha llega al Parlamento por primera vez desde 1949, y todos comienzan a preguntarse las causas, a mirarse de reojo y a expresar sus preocupaciones respecto del crecimiento populista de extrema derecha. ¿La sociedad alemana está preparada para este debate? Pero este partido populista conformado hace unos pocos años, y sin una claridad en cuanto a la conformación de su electorado, y que parece haber obtenido buena parte de sus votos mediante el voto “enojado” de otros partidos, tiene también un desafío, el de no morir en el intento.

A menos de 24 horas de la elección ya han sufrido una ruptura interna y una de sus piezas Frauke Petry (Copresidenta de la AfD) puso en evidencia las diferencias entre los “radicales” y los “moderados” dentro de la AfD, anunciando que abandonará el partido, y asumirá como diputada independiente.

La búsqueda de aliados para conformar el gobierno de los próximos cuatro años apunta al resto de minorías, excluyendo a la AfD, y conformando la coalición “Jamaica” (en alusión a los colores que representan a los conservadores CDU/CSU –negro-, los Liberales –amarillo-, y a los Verdes), pero la pregunta es ¿cuánto tiempo le demandará las negociaciones? La elección parlamentarias del Bundestag (Parlamento Federal) tendrá la tarea de elegir el próximo canciller y al nuevo gobierno, tarea que puede llevar un largo tiempo, por la particular ley electoral alemana.

Europa mira atentamente, y analiza las posibles repercusiones económicas, porque necesita de una Alemania fuerte para resolver la crisis de los refugiados, profundizar la integración con el resto de Europa, y porque los países más pequeños de la Unión Europea requieren que Alemania continúe siendo el motor impulsor, pero Merkel primero necesita ordenar su casa para luego ordenar el jardín.

 

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