La influencia de las elecciones en la construcción de la agenda global


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Podemos afirmar que los electores, a la hora de tomar una decisión, reciben influencia de la agenda internacional. Sin embargo, no caben dudas de que los resultados de los procesos electorales impactan, a su vez, en la construcción de la agenda. Por lo tanto, los resultados de dichos procesos son tanto causa como efecto de esta. El presente análisis tiene como fin identificar la influencia reciproca entre los procesos electorales y la construcción de la agenda global.

El  2017 es un año marcado por intensos procesos electorales. Para fines del corriente año se calcula que 240 millones de europeos decidirán en las urnas, de los cuales, hasta el momento, 180 millones de votantes han elegido candidatos de corte nacionalista. Algunos de los partidos de ultraderecha que han tomado fuerza en el último tiempo son, Alternativa para Alemania (que logro imponerse como tercera fuerza política en el parlamento alemán, cosa que no conseguían desde 1945), el Partido de la Libertad de Austria y el Partido por la Libertad holandés.

Dicho ascenso de partidos nacionalistas y xenófobos se debe a varios factores, se destacan la crisis económica europea y la crisis de los refugiados. Es claro entonces, que la agenda internacional influye, en alguna medida, a los electores a la hora de acudir a las urnas, y si bien ninguna de estas plataformas políticas se ha hecho del poder en el ejecutivo, no se puede negar que este auge les da las herramientas para poder influir en la gobernabilidad y para que sus intereses ocupen un rol importante en la agenda política de sus países.

Por otra parte, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, se enfrentó la candidata Le Pen del Frente Nacional, partido de corte ultra derecha, y el candidato Macron con una plataforma política nueva llamada En Marcha, de corte socio liberal.  Macron ganó las elecciones y la continuidad de Unión Europea volvía a ser un hecho.

El presidente francés entiende que el status quo de la zona del euro no es conveniente y ha propuesto una novedosa reforma, que implica el establecimiento de un Tesoro común, un Parlamento de la eurozona, una política fiscal compartida, entre otras. A mi entender, uno de los fines de este ambicioso plan es estimular la recuperación económica de la periferia europea, como la de Hungría, Rumania, República Checa y Croacia. Macron entiende que la inestabilidad económica abre las posibilidades de que, en los países afectados (sensibilizados por el caso de Grecia), triunfen partidos populistas de izquierda. Este panorama sería conflictivo para la Unión Europea, ya que el denominador común que tienen los partidos populistas de derecha del norte y de izquierda del sur es la tendencia anti-europeísta y nacionalista.

Para lograr sentar las bases del plan de reestructuración de la zona euro, Macron necesitaba un triunfo en las elecciones legislativas de su país, lo cual consiguió, como también necesita el apoyo y la puesta en marcha del plan en conjunto con Alemania, en la esfera internacional. Si bien Merkel se había mostrado escéptica a dichas reformas, la esperanza para Macron no estaba perdida, al menos hasta antes de las elecciones en Alemania el pasado 24 de septiembre.

Ahora que el partido de ultraderecha Alianza para Alemania, ocupa un importante lugar en el parlamento, la canciller alemana deberá hacer concesiones y responder a ciertos intereses de estos grupos. Los partidos europeos nacionalistas se caracterizan por tener una visión escéptica de la Unión Europea y reclaman políticas abocadas a estabilizar la situación interna (golpeada por la crisis del 2008, la crisis de los refugiados y el terrorismo), desde una perspectiva menos europeísta, lo que parece indicar que Macron no contará con el apoyo político de su socio europeo para materializar la reforma del euro y es, por medio de este ejemplo que se evidencia el impacto que tienen los resultados electorales en la agenda internacional.

Por otro lado, el ascenso de gobiernos nacionalistas preocupa a la comunidad internacional en materia de agenda comercial. El triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales norteamericanas, ha contribuido a que el sistema multilateral de comercio este experimentando ciertos cambios. La política de Trump está marcada por un nacionalismo económico y la vuelta al proteccionismo en materia comercial, cuestiones que alimentan la idea de “desligarse del sistema” bajo el lema America First.

Bajo este panorama, la OMC deberá centrar sus esfuerzos en la reconfiguración de los mecanismos del comercio, asegurando el consenso, la continuidad y profundización del sistema comercial multilateral y, es de esperarse que éste sea el eje central en las negociaciones de la próxima conferencia ministerial en la ciudad de Buenos Aires.

En conclusión, es evidente la influencia reciproca existente entre los resultados de las elecciones nacionales y la construcción del orden internacional. Es necesario entender como impacta el contexto global en la percepción de los ciudadanos y como esto se traduce en las urnas, como también es fundamental tener en cuenta como impactan dichos resultados en la agenda global.

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