El nuevo concepto B de la sustentabilidad


Competitividad y Desarrollo Local

Manuel Luna

Periodista, Investigador del Centro de Estudios Internacionales Contemporáneos

Un nuevo movimiento global sigue creciendo a grandes pasos. Y este movimiento significa un poco de aire para nuestro mundo que necesita de cada vez más cuidado, ante el inminente impacto de la modernidad, que trae aparejada la contaminación y el cambio climático como sus dos efectos más concretos y preocupantes. Está claro que esta situación exige de acciones reales y sólidas por parte de los actores sociales. Entre ellos, las empresas.

Afortunadamente, las llamadas Empresas B, junto al desarrollo sustentable, son hoy una tendencia que crece día a día. En la actualidad son muchas las compañías y los emprendimientos que hacen del cuidado del medioambiente un objetivo tan importante como la necesidad del rendimiento financiero. Justamente, este tipo de empresas tiene otra visión en cuanto a las premisas económicas.

Las más de dos mil Empresas B que hay en todo el mundo comparten la misma búsqueda: una nueva “genética” económica que permita que los valores y la ética inspiren soluciones colectivas. Al mismo tiempo, promueven formas de organización económica que puedan ser medidas desde el bienestar de las personas, las sociedades y la tierra.

De todas maneras, este novedoso sistema de Empresas B es poco conocido en nuestra provincia, ya que aún no es un ámbito completamente explotado en Córdoba. Solo hace falta citar algunos números para entender la relevancia de este movimiento global: 2482 están certificadas actualmente en más de 50 países alrededor del mundo; 367 de ellas son de América Latina, y 68 de Argentina.

Si se ahonda en los orígenes, la idea de una nueva economía basada en el bienestar de las personas, de las sociedades y de la naturaleza dio lugar a la creación de un Sistema B que promueve el nacimiento de empresas que no buscan ser las mejores del mundo, sino las mejores para el mundo. Esta propuesta del Sistema B de empresas denota nuevos valores sociales que están irrumpiendo en la forma de hacer negocios, de la mano de la economía colaborativa. Esta categoría particular presenta el potencial para desencadenar una ola de optimización que pueda ayudar a resolver algunos de los grandes problemas sociales, económicos y ambientales.

Un modelo de negocios basado en otros principios crece cada día más en todo el mundo.
Un modelo de negocios basado en otros principios crece en todo el mundo.

De esta manera, queda redefinido el concepto de éxito en los negocios. El mismo ya no se mide sólo por su nivel de facturación o utilidades, sino por cómo el modelo de negocios beneficia al resto de la población y al medioambiente en una escala medible.

Cada vez son más las empresas que se animan a romper con viejos paradigmas económicos y apuestan por una Empresa B, ofreciendo una nueva visión positiva de hacer negocios. Por otra parte, este modelo de empresa fomenta la equidad. Y la cumple. 50% de varones y 50% de mujeres, con igual paga. No hay diferencias de género ni grandes distancias entre los distintos sueldos.

¿Cómo es el proceso de certificación?

La certificación para convertirse en Empresa B o B Corporations es otorgada por “B Lab”, una organización sin fines de lucro, fundada en Estados Unidos y Canadá en el año 2006. Su objetivo al nacer fue redefinir el sentido del éxito en la empresa y al certificar B una empresa, el propósito de triple impacto se incorpora al estatuto jurídico para garantizar su continuidad.

Dicha certificación se obtiene mediante un proceso de auditoría en el que se miden niveles ambientales, laborales, de comunidad y transparencia.

Para llegar a ser una Empresa B es necesario realizar cuatro pasos. Primero, la autoevaluación. Esto significa hacer el B Impact Assessment y tener una puntuación mínima de 80 puntos sobre 200. Segundo, requerimientos legales. Esto, como se dijo antes, consiste en modificar los estatutos de la empresa respondiendo a los objetivos planteados. Tercero, la certificación. Es necesario pagar la cuota anual de afiliación del certificado y publicar la evaluación cada dos años. Y por último, los productos B Corp. Significa tener acceso a elementos de marketing para promocionar tu entrada al movimiento B Corp.

El caso Ando Reciclaje

El compromiso de que una empresa pueda ser agente de cambio y contribuir a la solución de las grandes problemáticas sociales y ambientales es cada vez más grande e importante. Al mismo tiempo, se le agrega a este compromiso la tarea de demostrar que es posible perseguir el triple impacto (económico, social y ambiental) de manera simultánea.

Dentro de la lista de 68 Empresas B en nuestro país se encuentra Ando Reciclaje. Se trata de una start-up ubicada en Don Torcuato, Buenos Aires y que tiene como objetivo brindar un servicio innovador de recolección y tratamiento de materiales reciclables y orgánicos en oficinas, edificios verticales, industrias, consorcios, colegios, clubes, barrios cerrados y otros generadores. A su vez, el servicio tiene como fin reducir la cantidad de residuos enviados a disposición final favoreciendo la cadena entera de reciclaje: concientización, separación, recolección, transformación y comercialización.

Juana Espinosa Paz es parte del equipo de Ando Reciclaje y sus tareas incluyen la comunicación, la certificación B y el financiamiento, entre otras. Es por eso que CEIC decidió hablar con ella sobre el tema, además del progreso que vive actualmente su empresa.

Ando Reciclaje brinda servicios y comercializa productos.
Ando Reciclaje brinda servicios y comercializa productos.

 ¿Cómo nace Ando Reciclaje y bajo qué contexto?

Ando Reciclaje nació gracias a que Hugo Raulet, creador y director de la empresa, identificó una falta de gestión de residuos reciclables en la Argentina.

Al llegar a Buenos Aires desde Francia, celebró la mudanza haciendo una comida en su casa. Cuando terminó y ordenaron todos los residuos que se generaron, Hugo separó los reciclables (puntualmente una botella de champagne) y fue a buscar el contenedor correspondiente para disponerlo en el edificio, pero se encontró con que no había. Le indicaron que debía tirarla con el resto de la basura, lo cual provocó que abriera los ojos a esta nueva idea para satisfacer una necesidad real. Junto con su preocupación por el medio ambiente, Ando Reciclaje finalmente nació en 2012.

¿Cuál es su motivación para sumarse a este Sistema B?

Desde un principio Hugo (Raulet) quiso demostrar que su empresa era diferente, que las cosas eran hechas de mejor manera y con objetivos mucho más amplios que el beneficio económico. Para ello, buscó una certificación internacional que respalde sus ideas. Buscó en Internet varias opciones hasta encontrarse con Empresa B. Le gustó lo que proponían, entonces aplicó.

¿Cómo perciben la tendencia a nivel global?

Somos muy positivos con las tendencias que percibimos, más que nada porque dentro del rubro de la sustentabilidad estamos constantemente rodeados de nuevos proyectos con impactos positivos en la sociedad y en el medioambiente. Por supuesto que también enfrentamos distintas barreras que nos desincentivan, muchas veces relacionadas a la falta de conciencia y educación de la gente. Pero  trabajamos en ello, y realmente notamos un progreso a nivel mundial. En nuestra opinión, todavía falta que se desarrollen políticas de Estado que acompañen más a este tipo de emprendimientos, como puede ser el acceso a la financiación.

 ¿Por qué conviene ser una Empresa B?

A nosotros en particular nos trae muchos beneficios en cuanto a reconocimiento internacional, especialmente frente a clientes que son multinacionales. Pero sobre todo ser Empresa B nos permite presentar una propuesta de trabajo certificada en buenas prácticas; lo que nosotros mostramos no es una simple estrategia de marketing sino que verdaderamente es un impacto reconocido, medido, auditado. Además, las Empresas B de todo el país estamos siempre en contacto intercambiando ideas y armando propuestas en conjunto. Hasta existe un grupo de WhatsApp entre los directores de las empresas. Esto nos permite crear una red de contactos diferente a cualquier Asociación o Cámara (por supuesto que no las reemplaza, sino más bien tiene otros objetivos).

¿En qué consiste el seguimiento que se le hace a Ando Reciclaje?

Consiste en la invitación a participar en eventos, foros, charlas donde haya un constante networking entre las Empresas B del país. Allí se comparten estrategias, logros, dificultades, entre otras cosas.

La re-certificación se hace cada dos años, por lo que vuelve a haber todo un proceso de auditoría de la empresa y revisión de los objetivos y logros alcanzados.

¿Qué objetivos persigue la empresa en el plano ambiental?

Si hablamos sobre el tema ambiental, son muchos los objetivos. Igualmente, todo se sostiene en la idea de llevar a cabo nuestra actividad implementando estrategias con el menor impacto posible sobre el medioambiente.

De esta forma nos enfocamos en dos cosas. Por un lado, disminuir la cantidad de residuos urbanos y así contribuir al ahorro de recursos naturales en la producción de materia prima. Y por otro lado, favorecer el modelo de economía circular, una filosofía de organización que pretende conseguir que los productos, componentes y recursos en general mantengan su utilidad y valor en todo momento. Esto se opone a la economía lineal que se basa en el principio de “producir, utilizar y desechar”.

¿Cómo le fue a Ando Reciclaje en la medición del Sistema B?

Para el tamaño que hoy tenemos, consideramos que nos fue muy bien. Fue un proceso largo, en donde se le prestaba atención hasta al más mínimo detalle. Pero realmente nos ayudó muchísimo a conocernos más a nosotros mismos como empresa y saber hasta dónde podemos llegar.

 ¿Qué mensaje le darías a la gente que no conoce nada sobre el tema?

Al público en general, le diría que hay un grupo de personas que se preocupan por la situación actual de nuestra Tierra y verdaderamente están haciendo algo al respecto. Y no solamente eso, sino que es posible emprender un negocio que busque mucho más que el rédito económico. Y además, que este tipo de certificaciones puede ayudar a transformar el mundo en el que vivimos y hacerlo evolucionar sumando la parte social y ambiental.

Todos pueden unirse a este movimiento desde su lugar. Consumiendo productos y servicios certificados también aportan al cambio. Y por sobre todo, que busquen involucrarse y participar.

Además de responder a estas preguntas, Juana Espinosa admite que la dificultad más grande para Ando Reciclaje es “la financiación” y que la principal vía para conseguirlo es “básicamente a pulmón y ahorros del equipo de trabajo”.

Pero al mismo tiempo, a pesar de trabajar sobre este obstáculo, la empresa ya piensa en grande para el futuro: “Nos encantaría escalar al exterior. En principio pensamos en América Latina, ya que nuestro modelo de servicio puede ser adoptado en muchos de nuestros países vecinos”.

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