Salir del Euro


Política y gobierno

Gonzalo Fiore Viani

Abogado por la UNLZ. Maestrando en Relaciones Internacionales por el CEA. Investigador de la Fundación CEIC.

A casi tres meses de las elecciones parlamentarias italianas, donde nadie contó con mayoría y el Movimiento 5 Stelle –qué ganó las elecciones con algo más del 32% de los votos- y la Liga de Matteo Salvini –con poco más del 17%- sumaron la mitad de los votos, el país se encuentra sumido en una nueva crisis institucional, común en su historia pero con características más complejas que por momentos hicieron temer incluso que el país saliera de la zona euro.

Tras el encargo de formar gobierno del Presidente Sergio Mattarela a La Liga y a 5 Stelle, la formación del incipiente gobierno estalló por los aires tras la propuesta de un ministro de economía euroescéptico, Paolo Savona, de 81 años, de quien se filtró un plan para sacar al país del euro e incluso de la Unión Europea. Frente a esto, Mattarela, en un movimiento sin precedentes, retiró el apoyo a la formación y le encargó la tarea a un economista, Carlo Cottareli, tecnócrata, funcionario por más de 30 años del FMI, moderado y conocido como el “señor tijeras” por sus políticas de austeridad, toda una señal de que no tiene grandes posibilidades de ser aceptado por 5 Stelle y La Liga.

Cottareli aceptó la tarea encomendada por el presidente “con reservas”, consciente de la frágil situación política italiana, donde nadie cuenta con mayorías, y los dos partidos que mejor parados salieron de las últimas elecciones se ubican en el euroescepticismo, el populismo, e incluso en el espectro de la xenofobia, como es el caso de La Liga y su líder, Mateo Salvini. Giuseppe Conte, a quien Mattarella le ofreció formar gobierno antes de Cottarelli, había logrado consenso entre el M5S y La Liga, pero fue justamente uno de los puntos de consensos más importantes, el ministro de economía, quien terminó siendo demasiado para el presidente.

El plan filtrado a los medios de Savona, describía cosas como: “crear una nueva moneda para luego lograr su devaluación. Disponer de herramientas eficaces para negociar con las instituciones europeas, también apoyándose en poderes externos al país”, para luego “abandonar la eurozona”. El establishment italiano y europeo vio esto como una amenaza demasiado grande en tiempos donde Emmanuel Macron plantea un ministro de economía único para la UE pero a su vez los sectores críticos tienen más voz que nunca.

En la Europa de hoy, si hay algo que está claro, es que nada lo está. Lo que parecía completamente irrefrenable, casi desde un punto de vista determinista, como lo es la integración y la Unión Europea, se encuentra más en discusión que nunca. Con el Brexit en marcha, España inmersa en su propia crisis de gobernabilidad, el liderazgo de Angela Merkel puesto en crisis –entre tres mil y cinco mil militantes del ultra derechista AfD marcharon el pasado domingo en Berlín para pedir su dimisión-, Emmanuel Macron jaqueado por grandes protestas contra sus reformas económicas, la crisis de refugiados más grande desde la segunda guerra mundial sin solución a la vista, y la falta de confianza en la clase política, dejan un panorama donde no se avizoran respuestas a futuro.

El M5S es un movimiento anti sistema, ajeno a la política tradicional –de hecho fue creado por el cómico Beppe Grillo- cuyo mensaje sirve para darle salida a muchos italianos indignados con el sistema. Salvini, también es un euroescéptico, un crítico de la globalización y de la Unión Europea que propone salir del euro y e la OTAN, pero a esto se le suma el componente xenófobo, en línea con el Frente Nacional de Marine Le Pen o AfD en Alemania. Lo que en un país con una gran cantidad de inmigrantes provenientes de distintos lugares de Medio Oriente y especialmente de África como es Italia, puede llegar a ser preocupante.

La intención de voto de la ciudadanía está muy fragmentada, y frente a esto los partidos políticos tradicionales se han quedado sin respuestas. De todas maneras, los nuevos partidos o “movimientos” como el 5 Stelle y La Liga, por ahora tampoco logran ejercer ningún tipo de liderazgo convincente ya que nadie está en condiciones de arrogarse la representación de las masas en este panorama de desconfianza frente a las elites, en un país donde a pesar de ser la séptima economía del mundo, el porcentaje de desocupación es del 10%, el cual asciende al 44% en el caso de los jóvenes entre 24 y 35 años, además de concentrar un flujo de inmigrantes diario de los más altos de Europa.

El mayor miedo de la clase política tradicional y del establishment europeo en la actualidad parece ser el advenimiento de movimientos o fuerzas políticas que busquen la salida del euro, por lo tanto de la Unión Europea y de la OTAN. Salvini, cuyo partido es el que más creció en las encuestas desde marzo, declaró en esta línea que: “Para Italia, deciden los italianos, no Berlín”, y llamó a convocar nuevas elecciones. Luigi Di Maio, líder del M5S, también pidió nuevas elecciones y se lo vio notablemente ofuscado, desde su partido a su vez se culpó de la situación al “establishment y a Berlín”.

Todo indica que cualquiera que logre formar gobierno en Italia, dadas las circunstancias, va a tener que maniobrar con muy poco margen en una situación caótica y extremadamente compleja, ya que no podrían alcanzar la legitimidad social y política que tendría un gobierno elegido por el Parlamento, siendo un gobierno de emergencia. Todo esto dentro de un contexto donde nadie confía en la clase política tradicional o en los tecnócratas, y es que en un país que ha tenido 57 gobiernos en 62 años, hay motivos suficientes para no hacerlo; también los hay para desconfiar de la supuesta infalibilidad de la globalización.

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