Las ciudades: desde la competitividad local a la acción internacional


Competitividad y Desarrollo Local

Micaela Cerezoli

Máster Universitario en Estudios Internacionales (UPV). Experta en Prospectiva Territorial y Vigilancia Estratégica. Directora de la Diplomatura en Competitividad y Desarrollo Local de la Escuela de Globalización y Relaciones Transnacionales. Investigadora externa de la Fundación CEIC.

En la actualidad las ciudades y las provincias han limitado el rol mediatizador del Estado nacional, forzando la interpretación de los límites legales mínimos. Las relaciones internacionales de las unidades de gobiernos intermedios hoy requieren de una mirada local de la competitividad, donde las acciones poseen un impacto global y viceversa. Las ciudades son invitadas de lujo en este nuevo escenario internacional, donde el capital económico no conoce de fronteras. El proceso de mundialización (Del Arenal, 2001) obliga a los gobiernos a considerar las realidades locales interconectadas, tanto desde una mirada de los flujos económico-financieros, así como desde la creación de una sociedad civil global.

Hoy no es posible potenciar la competitividad de una entidad territorial, sin una mirada integral del entorno, con una comprensión sistémica. Actualmente, la denominación de territorio considera no sólo las funciones básicas de un gobierno en la gestión del mismo, sino también la capacidad real de hacer frente a desafíos transnacionales, aun cuando las ciudades estén a miles de kilómetros de las fronteras reales de un país.

La realidad territorial es actualmente un factor fundamental en la competitividad de las empresas, por lo que la innovación en la gestión territorial potencia algunas ciudades sobre otras. En una suerte de puja por quien alcanza más inversiones locales, se comienza a promover un sistema de competitividad territorial, donde el barómeto del índice de “Doing Business” se vuelve un ranking de la calidad en la gestión del territorio. La innovación en el marco territorial potencia a que algunas regiones del mundo que permanecían alejadas del centro económico mundial, hoy puedan alcanzar una participación creciente. El acceso a nuevas tecnologías y el uso ingenioso de recursos como internet permiten acceder a un mejor posicionamiento global.

Hace unos años atrás jamás se habría podido pensar que una ciudad sería juzgada por la seguridad informática, o la brecha digital de sus ciudadanos. Actualmente una ciudad con una baja protección de datos informáticos pierde competitividad ante ciudades globales que alcanzan sistemas más evolucionados y efectivos. Nos enfrentamos a una economía del conocimiento, donde las regiones que aprenden y los territorios inteligentes presentan una mayor predisposición geográfica en desarrollar una competitividad territorial creciente. (Rodriguez y Vicario, 2005)

El desarrollo económico local no sólo debe contemplar el cambio infraestructural que requiere una urbanización para alcanzar inversiones, si no también contemplar la composición económica de la misma. En la actualidad, ya no se considera la inversión extranjera en esquemas tradicionales, sino que emergen acciones distintivas como la economía femenina, de juventud e incluso la denominada Economía Rosa, un activo distintivo vinculado a los movimientos globales LGTB. Una ciudad que busca incrementar su competitividad e ingresar en las cadenas globales de valor de productos y servicios, debe contemplar sus ventajas competitivas y comparativas, considerando estos nuevos parámetros.

Es en este contexto caracterizado por un estudio de la competitividad económica local y la planificación de una ciudad apta a estos desafíos, donde emerge una nueva disciplina: el marketing de las ciudades. Hoy es fundamental contar con un plan de posicionamiento internacional a lo fines de promover una internacionalización de las ciudades. Una ciudad debe ser vista en el mundo como un espacio diferenciable, un espacio abierto, innovador y receptivo de lo diverso. A partir de potenciar los intangibles locales, como las redes sociales dinámicas, es donde se comienza a gestar un posicionamiento internacional con una reforma integral de la urbanización y de la promoción global de estos cambios. Esto no resulta posible sin una planificación, una hoja de ruta con proyección controlada de la visión de ciudad que se persigue. El marketing de las ciudades es la principal herramienta de gestión urbana, cuyo propósito es mejorar la competitividad en un mundo de una interconexión e interdependencia sin precedentes.

Según Razak (2018), el marketing de las ciudades estudia la identidad como referencia a partir de la cual se desarrolla una estrategia de posicionamiento, en el marco de un enfoque más amplio como es la dirección estratégica. Este proceso engloba la transformación física del urbanismo, la infraestructura, los aspectos sociales y los vínculos con las conurbaciones y áreas metropolitanas.  En este trabajo intervienen actores privados, públicos, instituciones, sectores políticos, ciudadanos y universidades. Es un cambio de concepción donde la ciudadanía promueve un nuevo comportamiento con mirada global, como paso fundamental para poder alcanzar una estrategia exitosa. El rol de instancias gubernamentales próximas al ciudadano tiene el deber de informar los cambios globales a la población y cuáles son los avances en el proceso de inserción internacional.

En este marco existe un proceso de internacionalización en dos sentidos opuestos pero no por ello excluyentes, incluso complementarios. Por un lado podemos reconocer el rol de las ciudades globales (Sassen, 1995), donde las ciudades se vuelven un polo atractor de capitales productivos internacionales a partir de un cambio interno. Por otra parte, se distingue un segundo proceso basado en el fomento de la modernización y el empoderamiento local a partir de la vinculación con otras unidades territoriales a nivel global.  

La cooperación descentralizada y la renovación de un mecanismo que se creía sin incidencia, como son los hermanamientos de ciudades, han promovido nuevos ejes de acción. Las acciones antes vinculadas a una realidad cultural poco desarrolladas y de impacto local extremadamente bajo, alcanzan nuevos desarrollos por medio de fondos y foros de vinculación en redes de ciudades. Son estos nuevos escenarios lo que permiten encontrar buenas prácticas que sean adaptables al entorno local y que promuevan un flujo de conocimiento a nivel internacional.  

La paradiplomacia digital, el marketing de las ciudades y la configuración de un esquema planificado en lo urbano, permiten hoy internacionalizar un municipio. El desafío es un proceso que requiere de una mirada a corto, mediano y largo plazo, con un diseño de acción y control de metas. Acelerar un proceso de esta magnitud puede llevar al fracaso las potencialidades internacionales de una ciudad. Para afrontar los desafíos transnacionales y poder alcanzar una trayectoria ascendente en este nuevo marco global complejo, es fundamental la planificación, la prospectiva y el desarrollo innovador con una mirada sostenible. La comunicación de estos avances y la apertura a nuevos nichos de competitividad territorial, pueden convertir a una ciudad con poca presencia internacional en un nuevo centro de negocios. Si se considera en este esquema el rol de las acciones sociales y una construcción de la acción exterior local, regional y nacional desde la ciudadanía, el éxito en un plan de internacionalización será mucho más accesible

NOTAS RELACIONADAS
Sobre Micaela Cerezoli 1 Artículo
Máster Universitario en Estudios Internacionales (UPV). Experta en Prospectiva Territorial y Vigilancia Estratégica. Directora de la Diplomatura en Competitividad y Desarrollo Local de la Escuela de Globalización y Relaciones Transnacionales. Investigadora externa de la Fundación CEIC.