Estrategias para la competitividad sistémica de la Economía del Conocimiento


Competitividad y Desarrollo Local

Cristián Savid

Relaciones Internacionales, Universidad Siglo 21. Asistente de proyectos en la Fundación CEIC. Analista de innovación en la Agencia Innovar y Emprender de la Provincia de Córdoba.

Los Servicios Basados en el Conocimiento son un sector económico importante a la hora de pensar estrategias de desarrollo tanto a nivel nacional como subnacional. Hoy se posiciona como el tercer complejo exportador de Argentina.

Dado que el sector es intensivo en capital humano especializado (60% de los empleados son profesionales), es generador de empleos de alta complejidad y remuneración. Lidera el crecimiento en cuanto a participación en las exportaciones debido a su aplicación a una amplia gama de sectores. La transformación digital y demás consecuencias de la revolución tecnológica que se viene desarrollando hace del sector un activo altamente codiciado a nivel global.

El Observatorio de la Economía del Conocimiento (OEC) del Ministerio de Producción y Trabajo releva como Servicios Basados en el Conocimiento (SBC) a “aquellos servicios intensivos en capital humano de alto nivel de calificación, cuya provisión frecuentemente requiere del uso de tecnologías de información y comunicación…” siguiendo la definición de López (2017). La actividad debe cumplir con los siguientes 3 requisitos: Ser intensivo en trabajo, empleo de alto-medio nivel de calificación; absorber, generar y difundir conocimiento; y ser crecientemente transables.

A su vez, identifican 4 subsectores centrales de los SBC:

1. Software y servicios informáticos (SSI)
2. Servicios empresariales, profesionales y técnicos (SEPT + I+D)
3. Servicios personales, culturales y recreativos (SPCR)
4. Cargos por el uso de propiedad intelectual (CUPI): cargos por uso de derechos de propiedad como patentes, marcas registradas, derechos de autor, procesos y diseños industriales; cargos por licencias para reproducir o distribuir, entre otros.

Sin embargo, esta clasificación no cumple la cualidad de ser exhaustiva ya que el mismo OEC reconoce que sectores como el de Videojuegos, Internet Of Things, Robótica, Inteligencia Artificial, Biotecnología o Agtech son considerados SBC y parte de la Economía del Conocimiento.

Este es parte del debate que se da al día de hoy sobre la necesidad de agrandar el segmento en donde impactan las políticas de incentivo al desarrollo sectorial. La Ley de Economía del Conocimiento viene a profundizar las acciones aplicadas y a ampliar los sectores impactados.

Pero primero vale aclarar un poco el panorama sobre qué importancia significa el sector a la realidad argentina, para de esa manera dimensionar las posibilidades de pensar al Conocimiento como impulsor de un plan de desarrollo estratégico, tanto al nivel nacional como para ser un componente clave de la competitividad subnacional.

Las cifras de los Servicios Basados en Conocimiento

El empleo asalariado registrado en SBC continúa con una tendencia de crecimiento, llegando para el segundo trimestre de 2018 a los 433 mil trabajadores. Esta cifra se traduce en el mayor aumento de empleados de manera interanual de los últimos 7 años. El impulso en el empleo es liderado por el sector de software y servicios de informática (SSI), generando este el 48% del aumento interanual. El incremento total supone una contribución de 10 mil nuevos puestos de trabajo formal al mercado laboral.

Esto hace que los SBC hoy representen al 6,6% del empleo total de la economía. Se destaca del sector que para septiembre de 2018 el salario promedio anual se ubicaba alrededor de los 18 mil de dólares. Este monto refleja una reducción interanual de 7,5% con respecto a septiembre 2017, debido principalmente a la suba del tipo de cambio. De todas maneras, se debería ajustar a la fecha actual teniendo en cuenta la posterior depreciación de la moneda, por lo que el salario real en dólares posiblemente haya disminuido.

Sin embargo, contrastando con la remuneración promedio, los salarios del sector no sólo mantenían una importante brecha a favor sino que la habían incrementado en 2,1 puntos porcentuales con respecto a septiembre 2017. De esta manera los salarios del sector se presentan no sólo más beneficioso en cuanto a remuneración sino también en resistente a la volatilidad cambiaria.

6.028 millones de dólares es el monto total exportado por el sector, y su participación sobre el total de bienes y servicios exportados por el país se ubica por encima del 8% por segundo año consecutivo. El crecimiento realizado por los SBC en cuanto a participación en las exportaciones refleja su potencialidad: para el año 2009 los SBC eran el 1% de las exportaciones, mientras que hoy mantienen una posición mayor al 8%.

Teniendo en cuenta la volatilidad cambiaria y el decadente marco económico generado para explotar al complejo exportador, en el tercer trimestre de 2018 las exportaciones de SBC experimentaron una caída de 15,6% interanual. Los subsectores que más sufrieron la caída son el de investigación y desarrollo (I+D) con el -35,8% interanual y el de arquitectura e ingeniería con un -32,5%.

Sin embargo, más allá del desastroso desempeño en el trimestre pasado el sector continúa siendo un activo importante para explotar e incrementar. En ese sentido, a pesar de la “turbulencia” y las “tormentas”: los SBC consolidan un superávit comercial ininterrumpido desde hace 14 años.

¿Que se viene llevando a cabo para dinamizar a los actores que participan de esta industria sin chimeneas?

Antecedentes: La Ley de Software

La Ley de Promoción de la Industria del Software, también llamada Ley de Software del año 2004 buscó establecer un régimen para la promoción del sector, por ejemplo, mediante un bono del 70% en la contribución patronal y del 60% en el Impuesto a las Ganancias así como también a través del Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (Fonsoft), entre otras medidas.

Un régimen pensado con visión y como política estratégica para dinamizar al sector. A pesar del buen diseño, luego de 14 años, en el 2015 la cantidad de empresas adheridas al régimen era solo de 166. Para el año 2019 y luego de cierto traccionamiento por parte del gobierno nacional y las provincias, el régimen alcanzó las 453 empresas.

A veces la herencia no es pesada, y no hace falta volver a empezar sino construir algo mejor. Las políticas de Estado deberían primar sobre las políticas de gobierno.

Próximo al vencimiento del régimen de la Ley de Software es que se presenta el proyecto de Ley de Economía del Conocimiento que viene a dinamizar y generar mejores condiciones para el conocimiento como insumo vital en la industria exportadora. Tomando como punto de partida lo beneficioso de la Ley de Software buscan a través de una profundización de su aplicación y una ampliación de su alcance, generar un nuevo régimen que impulse a los Servicios Basados en el Conocimiento. Se destaca la validación que dieron actores privados participantes del sector para con el avance de la votación e implementación de la ley. Referentes como Martín Migoya (Globant), Sergio Kaufman (Accenture), Aníbal Carmona (Cámara de la Industria del Software) y Graciela Ciccia (Cámara Argentina de la Biotecnología) se manifestaron a favor del instrumento.

Al respecto, Ciccia dijo que “el Gobierno está dando una señal para que el sector productivo invierta en investigación y desarrollo para incorporar”. Así como también Kaufman avaló el avance de la Ley y destacó la capacidad de ver al conocimiento como un conjunto ya que actualmente “los países compiten por conocimiento, la agenda del conocimiento es una agenda de competitividad del país…”.

Entonces lo que se busca es: por un lado, ampliar el alcance a más sectores. Como establecimos anteriormente los actores de la Economía del Conocimiento son múltiples y abarcan desde los polos audiovisuales y las tecnologías espaciales y satelitales a la realidad virtual y la ingeniería genética.

Por otro lado, la profundización de los beneficios, como establecer un mayor mínimo no imponible para cada empleado, y una reducción del impuesto a las ganancias. Así como también beneficios fiscales para contratar y capacitar talento, promover la I+D y las exportaciones y la generación de nuevos emprendimientos en las empresas de la Economía del Conocimiento.

Estabilidad fiscal es otra de las promesas del proyecto de ley, junto con una invitación a las Provincias a adherir al régimen. Sin embargo, debemos tener en cuenta las contradicciones en el accionar del gobierno nacional. Recientemente se tomó la medida de imponer retenciones a la exportación de servicios aduciendo que no se extenderán por más de dos años.

En ese sentido, los actores deben estar atentos a todas las señales a la hora de llevar a cabo su planificación. Para establecer un escenario que genere competitividad sistémica en el sector, entendiéndose a esta como la consecuencia de la interrelación entre cuatro niveles económico-sociales: Macroentorno, Mesoentorno, Microentorno y Metaentorno. En la búsqueda de generar competitividad sistémica en las industrias de la Economía del Conocimiento, los actores subnacionales pueden intentar paliar las condiciones decadentes que brinda hoy el Macroentorno, dado por la falta de eficiencia en mercados de factores, bienes y capitales y la inestabilidad macroeconómica.

COmpetitividad sitémica

Para ello se deben llevar a cabo políticas estratégicas en el Mesoentorno, desarrollando políticas de apoyo específico, fomentando la formación de estructuras y articulando los procesos de aprendizaje a nivel de la sociedad para la formación de un entorno capaz de promover, completar y multiplicar los esfuerzos de las empresas (Esser et al, 1996). Y en el Microentorno, en donde las empresas que buscan simultáneamente la eficiencia, calidad, flexibilidad y rapidez de reacción, pueden, por ejemplo, articularse en redes de colaboración recíproca.

De esta manera, el Estado y los actores sociales subnacionales pueden acondicionar el marco de su territorio, y generar fuerzas centrípetas para la radicación y expansión de los Servicios Basados en Conocimiento.

Políticas estratégicas desde los gobiernos intermedios: Provincia de Córdoba

Dado que del total de empleos de los SBC casi el 50% están establecidos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que el gobierno nacional no termina de acomodar el Macroentorno, se hacen necesarias políticas subnacionales que promuevan el crecimiento del sector y acciones para la federalización de la industria sin chimeneas de los Servicios Basados en el Conocimiento. Así acciones al respecto se traducen en empleos intensivos en conocimiento y con buena remuneración y en incentivos para que se radique o mantenga el capital humano especializado en el territorio. Finalmente un cúmulo de industrias de este rubro establecido y en busca de crecimiento, se traducirá en desarrollo económico local.

La cantidad de puestos de empleo dado por los SBC para la Provincia de Córdoba es de 39 mil, un 9% del total nacional. Podemos tomar como ejemplo de acciones de incentivo a lo realizado por la Agencia ProCórdoba y el Córdoba Technology Cluster (CTC) para impulsar el crecimiento y consolidación del sector. Llevan a cabo acciones concretas y validadas en conjunto con los demás stakeholders (interesados), a los fines de generar mejores condiciones en el Meso y Microentorno para las Empresas de la Economía del Conocimiento.

El sector de SSI, según informe sectorial realizado por el Monitor TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) del Córdoba Technology Cluster, empleaba alrededor de 8000 trabajadores en el 2017. En el 2019 el sector concentra a más de 10mil trabajadores de la provincia tomando en cuenta las empresas del CTC. Se estima que abarcando las demás, él número alcanzaría más de 13mil trabajadores.

Desde el instrumento de monitoreo se llevan a cabo análisis económicos y sociales relativos al sector, como indicadores de empleo o evaluación de las fluctuaciones en la facturación, tanto en dólares como en pesos. De esa manera se genera un panorama de menos incertidumbre y de conocimiento colectivo para tomar mejores decisiones en la planificación.

La Agencia ProCórdoba lleva a cabo un Programa de Desarrollo Exportador para el Sector Software y Servicios Informáticos (SSI). Con este programa se busca propiciar las herramientas internas del sector para la internacionalización y mejorar el posicionamiento de este activo local en el mercado global.

Desde el Área de Información Técnica y Comercial de la Agencia, identifican como fortalezas el alto nivel de formación de los recursos humanos y la identidad de Córdoba como uno de los principales polos tecnológicos del país. Como debilidades se presenta la escasez de recursos humanos y la falta de estrategias a la hora de abordar mercados externos. Llama la atención la falta de vinculación con instituciones académicas o de investigación orientadas a verticales específicas, que favorezcan la especialización de las empresas en aspectos particulares.

Oportunidades multinivel para la competitividad sistémica

En la Argentina se esta dando el debate sobre la implementación del nuevo régimen para la Economía del Conocimiento, así como también se ha venido institucionalizando en el organigrama del gobierno nacional dependencias específicas para tratar con las políticas del sector. Durante los últimos años parece haberse impulsado la consolidación y crecimiento de los Servicios Basados en Conocimiento, sin embargo se han dado ciertas contradicciones al respecto, así como también el terreno plagado de incertidumbres y vaivenes que brindó el Macroentorno significó un camino pantanoso para avanzar.

En ese escenario, los gobiernos subnacionales deben pensar al Conocimiento como sector productivo prioritario, y visualizar que tienen cancha para poder impactar en el Meso y Microentorno, a la vez de aprovechar las acciones dadas de manera top-down que sean beneficiosas para la competitividad sistémica de los Servicios Basados en Conocimiento radicados en su territorio. En este escenario, los actores intermedios deben reconocer y abordar esta dinámica multinivel como una oportunidad de entrar en juegos que no son de suma cero.

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